RICARD ROTLLAN Maestro de yoga y meditación.

Publicado 4 noviembre 2007 por mentecalmada
Categorías: General

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Ricard

El Buddhismo no es un dogma

El budismo, no es un dogma o una religión, sino un arte de vivir, una fuente de felicidad, de paz interior y de sabiduría. Despierta en nosotros la bondad y el amor, enseñándonos a proteger todo lo que vive sobre la tierra.

Apelando a nuestra experiencia cotidiana, nos muestra cómo convertirnos en seres de corazón, dando sentido a nuestra existencia.

Nuestra finalidad.

El buddhismo debe enseñarse de forma sencilla para que se entienda la manera de transformar toda nuestra existencia, consiguiendo la finalidad más interna que todos los seres tenemos: “Ser Felices”.

Nada complicado, pero de hecho lo único que generalmente experimentamos, en lugar de la felicidad que realmente anhelamos, es la insatisfacción. Necesitamos pues de un método correcto que nos lleve a eliminar completamente el sufrimiento o estado de insatisfacción que experimentamos por el estado de la totalidad en la plenitud de nuestra alegria y felicidad.

Cuando nos ponemos a reflexionar en como cumplir completamente con nuestras expectativas, nos daremos cuenta de que hay muchos tipos de actividades y métodos que nos pueden producir una felicidad temporal e inmediata, pero también si analizamos en profundidad y con un criterio más amplio que transcienda lo que normalmente percibimos a nuestro alrededor, encontraremos métodos más profundos que producen felicidad interminable y plena a largo, quizá a muy largo plazo, pero segura e infaliblemente si se aplica correctamente el método a seguir.

Que duda cabe que puestos a elegir escogeremos aquellos métodos prácticos que produzcan una felicidad plena e interminable en lugar de aquellos que solo nos dan de vez en cuando una alegría corta, para lamentablemente acabar terminándose tarde o temprano.

Demos un breve vistazo al método que propuso Buddha.

Buddhismo.

En el Buddhismo, el sufrimiento se considera el motivo principal que hace que los seres busquen un refugio donde poder actualizar prácticas con las que conseguir superar todo tipo de problemas, conflictos, dolores, padecimientos y sufrimientos en general. El mismo Buddha histórico, el asceta Gautama, mas conocido por Buddha Sakyamuni,

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no hubiera obtenido la plenitud de su mente iluminada, si no hubiera sido aguijoneado por la fuerte impresión que le produjo la experiencia real del sufrimiento.

Buddha no es un ser que independientemente desde el principio haya sido siempre Buddha. Obtuvo la iluminación por medio de causas y condiciones. Era un ser humano como cualquier otro. Nació hace 2546 años aproximadamente en el reino Sakya (actualmente es una zona del Nepal y del norte de la India). Su padre era el rey, él era el príncipe. Vivía en palacio expresamente apartado por su padre de todo lo que implicara dolor o sufrimiento. En una ocasión encontró gente enferma, ancianos y cadáveres, anteriormente nunca los había visto, esto produjo en él una fuerte impresión. Prometiéndose encontrar la solución a este padecimiento por el que tarde o temprano todos hemos de pasar, dejó por completo la vida palaciega, se adentró en la jungla para, según la costumbre de aquella época, someterse a toda suerte de prácticas ascéticas, propuestas por sus defensores como liberadoras. En ello casi le va la vida, y dándose cuenta que no era el camino adecuado lo abandonó, optando por un camino medio libre de ambos extremos: la complacencia indulgente hacia los placeres sensuales (vida de palacio) y la mortificación o negación a las necesidades de la vida (ascetismo extremo). Siguiendo este camino medio sentado bajo un árbol Bodhi en Gaya logró la iluminación. Pasados cuarenta y nueve días de su iluminación, viendo que al igual que él todos los seres desean obtener el estado de plenitud o completa felicidad libre de todo sufrimiento, por la fuerza de su gran compasión decidió enseñar el camino recorrido por él mismo, camino que había sido recorrido por los anteriores Buddhas, camino que puede ser recorrido por todos los seres, camino que lleva infaliblemente mas allá del sufrimiento.

Estas enseñanzas o métodos de adiestramiento están disponibles para que puedan ser utilizadas por todos los seres sin excepción. Es así por una razón básica: todos los seres desean en lo más profundo la felicidad. Esto es algo instintivo que no requiere probar su existencia. La felicidad es algo que todos aspiramos lograr y es natural que todos tengamos derecho a satisfacer esta aspiración. La felicidad es el motivo básico por el que nosotros y los demás actuamos Aunque optemos por seguir diferentes procedimientos, mientras el instinto fundamental de experimentar la felicidad no haya sido totalmente satisfecho, deberemos ir adoptando métodos, hasta que encontremos el que la produce de forma completa. El método propuesto por el Buddha es el Dharma, su enseñanza, y los que mediante una diligente practica aplican esta enseñanza en sus continuos mentales son la Sangha o comunidad de practicantes. Estos son conocidos por las “Tres Joyas”, en sentido comparativo, ya que cuando se encuentran realmente, uno se puede sentir verdaderamente afortunado. Conociendo las cualidades liberadoras de estas Tres Joyas, sabiendo que nunca defraudarán hay que ampararse o refugiarse en ellas. Cuando se toma refugio en el Buddha, no solo ha de hacerse en el maestro fundador de la escuela buddhista, sino que también hay que ampararse en el propio potencial de plenitud presente por naturaleza propia en la mente y en su resultado de plena madurez: la iluminación. Cuando se toma refugio en el Dharma se hace en las enseñanzas que refrenan la mente de crear las causas del sufrimiento y te mantienen en la completa felicidad. La enseñanza Dharma es el autentico refugio. El refugio en la Sangha es ampararse en todos aquellos que han logrado la visión directa de la real naturaleza de la mente o verdad última. La verdad convencional es percibir el universo, los seres que lo habitan y la mente como una cosa que existe inherentemente, esta es una percepción errónea, falsa, convencional o relativa. La verdad última es que nada ni nadie en ningún lugar contiene nada que la hace ser inherentemente él mismo. Verdad convencional y última, las “dos verdades” son la base. El desarrollo de la gran compasión y la sabiduría es el camino. La obtención de la liberación del sufrimiento y la completa iluminación es el resultado.

Tradicionalmente el hecho de refugiarse en las “Tres Joyas” se compara al hecho de acudir al médico cuando se experimenta alguna molestia o enfermedad. El primer paso es el reconocimiento de esta situación anómala. Es en este momento que empezaremos a pensar en restablecer la normalidad, en buscar un método de curación adecuado que produzca un resultado certero, no cualquier cosa que mitigue o disimule los síntomas, sino la plena erradicación de la enfermedad. Seguramente no dispondremos de este método o no estaremos capacitados para aplicarlo correctamente nosotros mismos, entonces es cuando pensaremos que alguien nos lo puede proporcionar: el médico. Después de investigar cuidadosamente las causas de la enfermedad, el médico podrá prescribir un método adecuado de curación: la medicina. Cuando tengamos la medicina y queramos empezar la terapia de curación, necesitaremos alguna ayuda para poner en práctica correctamente el tratamiento prescrito por el médico. Si de nosotros dependiera, después de leer el prospecto del medicamento es posible que lo dejemos sobre la mesa y no hagamos uso de él, si no hacemos nada no sanaremos, es necesario que alguien esté al cuidado de nosotros constantemente: las enfermeras. Buddha es como el médico, el Dharma como la medicina y la Sangha como las enfermeras.

La primera enseñanza que el Buddha dio después de haber obtenido la plenitud o iluminación fue la enseñanza que muestra las “Cuatro Nobles Verdades”: la Noble Verdad de la existencia del sufrimiento, la Noble Verdad del auténtico origen del sufrimiento, la Noble Verdad de la completa cesación del sufrimiento y la Noble Verdad del óctuplo camino que conduce a la verdadera cesación del sufrimiento y sus causas. ¿Por qué se usa la denominación Noble Verdad? Porqué son las verdades que perciben los seres Nobles. Son los seres que han obtenido específicamente una realización directa de la realidad, de cómo las cosas y eventos existen en realidad, como realmente son, no tienen una comprensión distorsionada.

Buddha nos enseña que la primera Noble Verdad debe ser comprendida, debemos reconocer la existencia del sufrimiento en todos los modos en que se manifiesta y su función. La existencia no iluminada está compuesta por los cinco agregados que son el conjunto de nuestro cuerpo y mente, hacia ellos desarrollamos un fuerte apego que nos condiciona a estar siempre insatisfechos. Es el apego a los cinco agregados que es sufrimiento, no los cinco agregados en si mismos, que al igual que cualquier fenómeno manifiesto en el universo está regido por leyes naturales. Con esta comprensión realizaremos la naturaleza fundamental del sufrimiento. El sufrimiento puede analizarse de varias maneras, pero todas ellas pueden incluirse en los tres tipos de sufrimiento. El primero es el sufrimiento del dolor, ya sea físico o mental, el segundo es el sufrimiento del cambio que surge debido a las situaciones cambiantes de nuestra vida, en la que nuestra percepción de objetos y eventos también cambia. Todo por naturaleza es transitorio, aunque nos aferramos por mantener las cosas permanentemente como creemos que son. Sabemos que todo cambia pero no lo consideramos seriamente, y es cuando la transitoriedad nos afecta. La transitoriedad es una característica importante de la verdad del sufrimiento. El tercer tipo de sufrimiento es el sufrimiento penetrante o de todo lo compuesto, este sufrimiento debe ser comprendido analizando la naturaleza de los cinco agregados que no son más que nuestro cuerpo y mente. El primero es el agregado de la forma, incluye todo nuestro cuerpo físico y sus cinco sentidos. El segundo es el de la sensación, todo lo que percibimos por nuestros sentidos produce un tipo de sensación, que puede ser agradable, desagradable o neutra, es decir ni agradable ni desagradable. El tercero es la discriminación, es el que interpreta, distingue o diferencia la sensación. El cuarto es llamado factores mentales o volición, desarrolla impresiones o conceptos en nuestra mente formando las tendencias volitivas y las facultades imaginativas que vienen de la voluntad. El quinto es la conciencia, que incluye las cinco conciencias sensoriales y la conciencia mental. Los seres con una comprensión distorsionada de la realidad, perciben estos cinco agregados permanentemente cambiantes, como una realidad permanente unitaria e indivisible, etiquetándolos como “yo”. Esta sensación de individualidad o de “yo” se hace de dos maneras: la idea de un “yo” independiente e inalterable, como existiendo aparte de los cinco agregados y siendo el que los controla, o como un “yo” que es uno de los cinco agregados y este manda por encima de los demás. En ambos casos el “yo” ordena a los demás agregados, la diferencia estriba en el lugar donde se lo ubica. Este concepto erróneo de un “yo” independiente y unitario, substancial y autosuficiente, nos lleva a formar el pensamiento dual de yo y el otro, lo mío y lo suyo, creando en nuestra mente una serie de emociones aflictivas por las que actuamos con el habla y el cuerpo, obteniendo por ello resultados de insatisfacción dolor y sufrimiento.

La segunda Noble Verdad, la verdad del auténtico origen del sufrimiento, nos muestra precisamente como este concepto erróneo y las emociones aflictivas son la verdadera causa de nuestro sufrimiento. El origen del sufrimiento debe ser abandonado, actuando adecuadamente para obtener la desaparición completa de la insatisfacción. Las delusiones son el origen del sufrimiento. La confusión fundamental o ignorancia es la delusión principal que oscurece la correcta comprensión de la falta de auto existencia de las personas y los fenómenos. Esto lleva a la creación de las emociones aflictivas, apego y aversión. A través de ellas, creamos las acciones mentales, verbales y corporales, que son causa de sufrimiento. El oscurecimiento de la ignorancia es de dos tipos: la ignorancia de la naturaleza última de la realidad, y la ignorancia de la ley de causa y efecto. Esta confusión fundamental puede ser innata o adquirida. La ignorancia innata es una tendencia natural para ver las cosas erróneamente. La ignorancia adquirida es la que no ocurre de forma natural, la que adquirimos y asumimos de otras personas o culturas. La confusión fundamental causa ansiedad por los objetos de los sentidos. Los seres tenemos las cinco conciencias sensitivas y estamos rodeados por los objetos de los sentidos. La búsqueda por el placer sensual es constante y necesitamos actuar constantemente para obtener su disfrute. Nuestras acciones son causa de sufrimiento. También sentimos ansia por nuestros agregados transitorios, mientras nos sentimos bien con ellos deseamos conservarlos, pero llegado el momento en que la juventud y la salud desaparecen, anhelamos deshacernos de ellos, lo que produce ansiedad por una mejor existencia en el futuro. Este anhelo va acompañado de las emociones aflictivas, son engañosas porque no ven su objeto correctamente. Las emociones aflictivas raíz son seis: la delusión, el apego, la aversión, el orgullo, la duda perturbadora y las ideas erróneas. Estas emociones aflictivas raíz producen las veinte emociones aflictivas secundarias. La mente indisciplinada está sometida al poder de las emociones aflictivas, con las que se crea una intención que cambia por completo los procesos naturales, es cuando empieza a operar el karma, es decir, las acciones causan efectos. El karma no solo funciona con la intención negativa, también lo hace con la positiva, pero esta no es causa de sufrimiento. La primera etapa de karma es esta intención o deseo de hacer algo conscientemente o inconscientemente, la acción verbal y corporal es la segunda etapa y la tercera es el sentirse satisfecho con la acción realizada. Cuando estas etapas se cumplen es cuando las acciones producen resultados definitivos, los cuales pueden aumentar no desapareciendo por si mismos de forma espontánea, ya que toda acumulación de karma requiere de un proceso particular para su eliminación. El karma o causalidad puede ser comprendido comparándolo con una semilla, la semilla es la causa principal del crecimiento de un árbol, y las condiciones que cooperan en el crecimiento del árbol son las causas contribuyentes. Como en la naturaleza una semilla de manzano solo producirá manzanas, una acción realizada con la mente confundida y con emociones aflictivas solo creará las causas enérgicas de la fuerte producción de dolor problemas y sufrimiento.

La tercera Noble Verdad es la verdad de la cesación, Buddha dice: “La Noble Verdad de la cesación del sufrimiento es la completa cesación del ansia misma, abandonándola, renunciando a ella, emancipándose uno mismo de ella, desapegándose uno mismo de ella”. Mejorando las cualidades benéficas de un buen corazón y comprendiendo la auténtica naturaleza de la realidad, se reducen las emociones aflictivas que traen problemas y dificultades, disciplinando poco a poco la mente hasta dominarla por completo. La cesación del sufrimiento es la verdad última, la liberación, el Nirvana.

Podemos comprender la cesación pensando en como la mayoría de las veces que nos enfadamos tratamos de eliminar por todos los medios el enfado. Esto es así porque nos sentimos mal, si del deseo se trata, incluso lo desarrollamos aún más, ya que nos resulta agradable. En cualquier caso pondremos solución a nuestro conflicto y posiblemente durante un tiempo consigamos no enfadarnos, pero al no haber suprimido por competo esta emoción aflictiva estamos expuestos a que vuelva a surgir de nuevo. Esto es cesación temporal que demuestra la posibilidad de eliminar por completo las emociones aflictivas de la mente. Las delusiones pueden suprimirse de la mente pero la mente no es suprimida, lo que es un signo claro de que las delusiones surgen en la mente pero no son la mente, si fueran la misma entidad, cuando tratáramos de reducir las delusiones la mente también se reduciría, esto no es así.

La completa cesación del sufrimiento puede lograrse de dos maneras: mediante la práctica de la liberación individual, esto es vencer los oscurecimientos de las delusiones, o siguiendo la práctica de la liberación universal, en la que además de vencer los oscurecimientos de las delusiones hay que vencer los oscurecimientos del conocimiento. Con ello se obtiene la naturaleza fundamentalmente pura de la mente, que se convierte en el cuerpo de la verdad última, el Dharmakaya, los seres que han seguido la practica de la liberación universal simultáneamente obtienen el cuerpo de la forma, que está formado por el cuerpo de supremo disfrute Sambhogakaya y el cuerpo de emanación Nirmanakaya. Estos dos cuerpos son la mente omnisciente de un Buddha manifestándose entre los seres para mostrar la senda de la liberación, El Buddha Sakyamuni fue un supremo cuerpo de emanación.

La cuarta Noble Verdad, la verdad del camino debe tener la cualidad de conducir a la completa cesación. La mente indisciplinada es causa de sufrimiento, la cesación del sufrimiento solo podrá lograrse disciplinando la propia mente, para ello el camino a seguir es el triple adiestramiento de ética, concentración y sabiduría que abarca el Noble Camino Óctuplo. Si queremos practicar la ética que es la base para el desarrollo de concentración y sabiduría, hemos de basarnos en la compasión, es ese sentimiento altruista de querer que todos los seres estén libres de sufrimiento y gocen de felicidad, a medida que se desarrolla la ética ira incrementándose también la compasión. No existe nada inmoral en sí mismo, ya que todo depende de los sentimientos, derechos y pensamientos de los demás, si contemplamos esto con compasión nuestra vida se desarrollará con comportamiento ético. Tres de los ocho caminos forman parte de la disciplina ética. El primero es el habla correcta que significa comprender las consecuencias de lo que decimos y como lo decimos, evitando completamente decir mentiras, calumniar, insultar y desparramar habladurías. El segundo camino es la acción correcta, no causar daño a los demás con el cuerpo, evitando matar, robar y practicar una sexualidad dañina. El modo de vida correcto es el tercero, hemos de obtener todo lo que necesitamos para vivir de la forma más pura y honrada posible, sin dañar ni engañar conscientemente a los demás. El adiestramiento de la concentración, es la disciplina mental que permite enfocar la mente con claridad y plena consciencia en cualquier objeto virtuoso que queramos. Este adiestramiento tiene a su vez tres caminos, el del esfuerzo correcto que nos hace practicar alegre y perseverantemente el abandono de todo lo que es nocivo, absteniéndonos de ello, además de hacer nuestra actitud no dañina, la hacemos más sólida. El camino de la consciencia correcta es muy importante, necesitamos saber claramente que está sucediendo en nuestra mente y observar lo que pasa en nuestra vida. La concentración correcta en sí es el tercer camino, la mente enfocada en un solo punto es necesaria para desarrollar la calma y la visión clara que podrá eliminar los oscurecimientos y mantenerse en el desarrollo de la compasión y la sabiduría de la ausencia de un “yo”. El adiestramiento de sabiduría crece eliminando progresivamente los conceptos erróneos de la mente y desarrollando el conocimiento intuitivo, para ello hemos de recorrer los dos caminos restantes de los ocho, el camino del entendimiento correcto con el que vamos obteniendo la comprensión conceptual correcta y el camino de la visión correcta en el que vemos directamente que tanto él “yo” como todas las cosas y acontecimientos están vacíos o carecen de existencia inherente.

El proceso por el que recorremos este Noble Camino Óctuplo es llamado el de los cinco caminos. El primero es el de la acumulación de toda la información necesaria para el logro de la Iluminación, al tiempo que se acumula gran cantidad de energía virtuosa. El camino de la preparación en el que utilizamos todo lo que hemos acumulado adiestrando la mente a permanecer en calma y con penetración especial logrando así el siguiente camino el de la visión, en el que no solo se ha abandonado todo concepto erróneo sino también su semilla. Eliminado el velo de la confusión fundamental, lograda la visión directa de la realidad es necesario permanecer constantemente en ella, se consigue siguiendo el camino de la meditación, por el que gradualmente iremos eliminando las huellas que los conceptos erróneos han dejado en la mente, con ello nuestra realización estará completamente libre de cualquier oscurecimiento sutil, entrando en el camino de no más aprendizaje. Esto es la Iluminación.

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